La producción de vinos en la República Argentina, incrementa su calidad y producción año a año. Esta actividad no se realiza en todo el territorio nacional, depende de la calidad de sus suelos; hay regiones geográficas que logran producir altas calidades sin la necesidad de utilizar grandes cantidades de insecticidas o tóxicos. Por esta razón, también es posible la producción de vinos orgánicos, totalmente libres de insecticidas u otros venenos.

Las provincias de Mendoza, San Juan y San Luis son quizás las más famosas en el mercado; pero también se cultivan uvas en Salta, La Rioja, Catamarca y Rio Negro. En los últimos años, algunas zonas de la provincia de Buenos Aires también se han agregado a la lista de regiones productoras.

Hay muchas variedades de uvas que se cultivan en suelo argentino, lo cual curiosamente refleja además los distintos grupos inmigrantes que se establecieron en esta nación con el pasar de los años. Los franceses trajeron el Malbec, el cual es uno de los más conocidos vinos de exportación argentina. Los italianos por su parte trajeron lo que ellos llaman Bonarda, este tipo de uva es conocida como Charbono en las zonas productoras de California. Sin embargo, esta variedad italiana nada tiene que ver con los vinos suaves y frutales que se elaboran en Piedmont, Italia. Torrontes, es otra uva típica de Argentina que es generalmente encontrada en las provincias de La Rioja, San Juan y Salta. Ésta, por su parte, es miembro del grupo Malvasia, con la que se realizan los aromáticos vinos blancos. Otras variedades internacionales como el Cabernet Sauvignon, Syrah y Chardonnay se están comenzando a plantar más a menudo, pero algunas son aun destinadas a ciertas zonas.

En noviembre del año 2010, el gobierno argentino declaro al vino argentino como la bebida nacional. Lo cual reconoce el valor que esta bebida tiene en el país.