La Argentina es el país con mayor superficie plantada de Malbec en el mundo, y es que ésta es la uva emblemática de la nación y la que produce los mejores vinos. Llegó desde Cahors, Francia donde se conoce como Cot a Mendoza. Desde el siglo XIX se adaptó perfectamente al suelo nacional convirtiéndose en la uva emblemática argentina. Se caracteriza por crecer en racimos grandes, saludables y fuertes de hasta 4 kg; generando así muy buenos vinos de base Malbec, generalmente de color rojo intenso con sombras en azul, violetas y negras. Hoy se pueden encontrar muchas variedades en el uso de esta uva:

  • Puede producir vinos jóvenes y simples
  • De color y sabor intenso añejados en barriles
  • Vino rosado
  • Vinos espumantes y dulces especiales para acompañar postres

En todos los casos su aroma principal es frutal y remonta a la fragancia de las ciruelas, cerezas o frutas rojas, a veces incluso libera aroma mentolado y posee la habilidad de llenar el paladar de sabor debido a su dulzura. Para que logre desarrollar su potencial, el Malbec debe ser plantado en temperaturas que varíen entre el día y la noche preferentemente en zonas montañosas. Las cultivadas en zonas altas, con suelos poco ácidos producen uvas de colores intensos, dulces y son ideales para vinos que luego serán añejados en barriles. Por otro lado las que crecen en llanuras, tienen menos color y resultan ser más débiles.

Otras variedades de uvas que se utilizan para la producción de vinos tintos son: el Merlot, Syrah y Pinot Noir. La plantación del Syrah ha crecido considerablemente en los últimos años de 700 ha. en 1990 a 10.000 ha. en 2003, siendo la provincia de San Juan la que encabeza la lista de plantaciones de Syrah. Aproximadamente el 60% de la producción de vinos argentinos es de vino tinto.