Las montañas de los Andes son la zona por preferencia donde se cultivan las uvas, ofreciendo una vista de montañas con picos nevados todo el año. Las principales regiones productoras de vino se encuentran en la parte oeste del país a lo largo de la Cordillera, entre el Trópico de Capricornio y el paralelo 40 sur. Esta zona tiene un clima principalmente semi árido desértico, con lluvias anuales que raramente exceden los 250mm por año. En las regiones más calurosas como en la provincia de Catamarca, la Rioja, San Juan y la zona este de Mendoza las temperaturas de verano, -que es la época cuando la vid más crece-, pueden llegar a los 40°C y por las noches caen hasta los 10°C; creando así una gran variedad de temperatura en un rango de 24 horas.

Algunas regiones tienen climas más templados, como la zona del Cafayate en Salta, la provincia de Río Negro y el oeste de la provincia de Mendoza, incluyendo los departamentos de Lujan de Cuyo y Tupungato. En invierno se obtienen temperaturas en promedio de 0°C o menos, pero raramente se forma hielo en los viñedos, a excepción de aquellas vides que se encuentran a grandes alturas donde hay poca circulación de aire. A partir de diciembre comienza la época de lluvias y hacia el final del verano también se produce granizo, lo cual presenta un gran peligro para las uvas. Estas regiones cálidas, pueden ofrecer un promedio de 320 días de sol al año.

Las zonas del noroeste, son particularmente propensas a sufrir efectos de pequeños huracanes, el viento conocido como el Zonda, sopla desde los Andes durante los primeros meses de verano. Este viento principalmente violento, caluroso y seco puede destruir el proceso de floración, dañando así muchas partes de los campos. La época de crecimiento es seca, lo que expone a los viñedos a potenciales enfermedades típicas de las uvas.