La temporada de cultivo en Argentina ocurre desde la floración en el mes de octubre hasta el cultivo durante el mes de febrero. El Instituto de Vitivinicultura (INV), la entidad que controla la industria de los vinos en el país, declara la época de cultivo dependiendo de cada región y las variedades de vides que produzcan, pero se suelen extender hasta el mes de abril. Generalmente se realiza la recolección a mano en vez de realizarlo a máquina como en otros lugares. Una vez que se realiza el cultivo, las uvas son transportadas, lo cual suele llevar varias horas debido a que las distancias son generalmente largas, desde las zonas de cultivo hasta las bodegas que se encuentran en zonas más urbanizadas. A medida que la industria y la producción del vino argentino crecen, los productores realizan mejoras en sus sistemas de riego, control de campos y tierras, así también como la construcción de bodegas cerca de los viñedos.

Argentina y Chile son los únicos países en el mundo que producen vinos sin filoxera, la cual es una amenaza constante a las uvas del mundo. Si en algún caso, esta afección ataca a las vides, no es significativo, ya que no logra destruir las plantas y las raíces vuelven a crecer sin problemas.

Por esta razón la mayoría de los viñedos de la Argentina, son plantados a través de injertos. Hay muchas teorías de por qué esta enfermedad aún no ha alcanzado esta parte del mundo. Una de ellas declara que la tradición de riegos por inundación puede ser una de las razones, al igual que las altas cantidades de arena en el suelo. La locación geográfica del país, tan aislada del resto del mundo podría ser otra razón. Más allá de la prevención de la enfermedad anteriormente mencionada, la plantación por injerto además de ser una tradición, provee un mejor control sobre las plantaciones.