El fenómeno de la sidra artesanal llega a Argentina

Aunque la Argentina es conocida en todo el mundo por la calidad y variedad de sus vinos, existen otras bebidas alcohólicas que apuntan a encontrar su nicho dentro del mercado local, especialmente en lo que respecta a los pequeños productores. Primero fue el “boom” de la cerveza artesanal, al igual que en otras partes del planeta, y hoy ya existe un mercado y una red de pequeñas fábricas bien establecidas para este producto.

Sin embargo, hay otra bebida que reclama su lugar en la mesa de los argentinos. La sidra, por alguna razón, quedó relegada a las fiestas de fin de año dentro del imaginario y las costumbres de los argentinos, a pesar de ser una bebida con una larga tradición, especialmente para los millones de inmigrantes españoles, italianos y alemanes que llegaron al país durante los dos siglos anteriores.

La sidra artesanal se abre camino

El fenómeno de la sidra artesanal, que ya está bastante bien establecido en otras partes del mundo, comienza a aterrizar en la Argentina de la mano de pequeñas productoras de diferentes regiones del país.

Un factor importantísimo para este regreso es el hecho de que la Argentina es uno de los principales productores y exportadores de manzanas del mundo. Por eso no extraña que algunos de los primeros productores artesanales de sidra de esta nueva generación provengan de la Patagonia, más específicamente de la región del Alto Valle de Río Negro, uno de los principales productores de manzanas del país.

De este modo, Argentina se suma lentamente a una tendencia que ya está completamente instalada en otras partes del mundo. La sidra, que es una bebida muy tradicional en regiones de Europa como el norte de España, el noroeste de Francia y las regiones rurales de Gran Bretaña, va ganando nuevos mercados de la mano de las generaciones más jóvenes.